La ocupación del parque empresarial expaciomérida concluirá en 2022.
Sofiex actualiza las previsiones de ejecución del proyecto ante la marcha de las obras y la crisis económica.
Expaciomérida se adapta a la realidad y actualiza sus previsiones de desarrollo, que tendrá como horizonte de finalización el año 2022. La Sociedad de Fomento Industrial de Extremadura (Sofiex) ha debido revisar la programación inicial ante la situación actual de crisis económica y ante las complejidades de ejecución de un proyecto que suma millones de euros de inversión para convertir un espacio de más de 200 hectáreas en un moderno parque industrial.
Sofiex ha promovido una modificación del Proyecto de Interés Regional (PIR) Parque Industrial Sur de Extremadura, el instrumento urbanístico que guía la ejecución de expaciomérida, para actualizar la ejecución de las obras.
Este documento, que fue aprobado en agosto de 2008, recogía una programación del parque. Entonces se estableció que la urbanización se acometería en cinco fases, la primera de las cuales debería estar lista en junio de 2009, lo que propiciaría la implantación de las primeras empresas en diciembre de ese mismo año. Las obras de la última entrega concluirían en marzo de 2017, y la ocupación completa llegaría en diciembre de 2019.
Las dificultades propias de un proyecto de tanta envergadura obligan a ajustar esas previsiones. En primer lugar, porque la ejecución no comenzó cuando estaba previsto. El PIR estableció una programación, pero después hubo que tramitar todo el proceso de licitación, adjudicación e inicio de obras, por lo que los trabajos no arrancaron en junio de 2008, sino en agosto de 2009. Y, en segundo lugar, por la complejidad del proyecto, ya que se ha debido contar con Carreteras del Estado, la Confederación Hidrográfica del Guadiana, la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Extremadura, la Dirección General de Evaluación y Calidad Ambiental, Vías Pecuarias, el Ayuntamiento de Mérida, Red Eléctrica Española, Endesa y Enagás.
También hay que tener en cuenta que la primera entrega de la urbanización acoge las principales infraestructuras, como el acceso desde la N-630, que no se puede ejecutar por fases. Todo esto explica el retraso sobre el plazo previsto inicialmente.
Los trabajos de la primera fase de urbanización, sobre una superficie de 49,3 hectáreas y con una inversión de 19,5 millones de euros, concluyeron en septiembre de 2011 (después de 25 meses de obra en lugar de los 12 previstos). Pero aún no están listas las infraestructuras asociadas. En la actualidad se ultima la construcción de los depósitos y bombeos de agua y se espera la puesta en servicio de la red eléctrica y la gasística.
Además de las dificultades de ejecución también se tiene en cuenta la situación de crisis. Como recoge la memoria de la modificación del PIR, «las previsiones de comercialización del suelo industrial en las circunstancias económicas actuales han motivado la necesidad de adaptar la programación temporal del conjunto de la actuación». De esa forma, si la primera fase de implantación de empresas se esperaba concluir en diciembre de 2009 ahora se actualiza a mayo de 2015, mientras que la ocupación total no llegaría hasta febrero de 2022, 150 meses después del inicio de las obras.
Revisión EMAG
Dentro de esta línea de trabajo se pretende redimensionar el proyecto teniendo en cuenta las condiciones actuales del mercado. Por ese motivo, en el nuevo PIR se incluye la modificación de la denominada Zona EMAG (Edificio Multifuncional de Apoyo y Gestión), pensada para ofrecer servicio a las empresas que se ubiquen en expaciomérida.
La previsión inicial era construir un gran edificio para facilitar la llegada inmediata de emprendedores y rentabilizar la inversión con la prestación de distintos servicios. Para ello, se diseñó un inmueble con semisótano y cuatro plantas y una superficie útil de más de 10.000 metros cuadrados. «La realidad actual, definida por las circunstancias sobrevenidas como consecuencia de la crisis económica y de financiación, implican una sustancial alteración de las premisas iniciales del proyecto», recoge el nuevo PIR.
Como indica la memoria, no se ha producido la implantación de empresas y no es previsible que se produzca a corto plazo. Además, se estima que para dar los servicios esperados basta con un espacio más reducido. Por ese motivo, se plantea la construcción de un edificio modular con ocho espacios autónomos, cada uno de ellos de 262 metros cuadrados de superficie útil y dos plantas. El primero ya está construido. En caso de completarse, tendría un total de 2.096 metros cuadrados de superficie útil.
Este cambio reduce considerablemente la inversión, que pasaría de 7,15 millones de euros del edificio previsto inicialmente a 1,88 millones (235.000 por módulo) con la nueva Zona EMAG.
Por último, la revisión del PIR también introduce la posibilidad de instalar cubiertas planas en las construcciones del parque, ya que se consideran más idóneas para edificios dotacionales y terciarios.
Todas estas modificaciones pretenden actualizar un proyecto que debe adaptarse a los nuevos tiempos y que aún tiene mucho recorrido por delante para llegar a su plena ocupación.